AGRESIVIDAD EN LA COMUNIDADES

Artículos periodísticos

Cómo enfrentar los casos violentos en la comunidad

*El confinamiento y la falta de libertad han elevado la irritabilidad de las personas, por lo que la convivencia se ha hecho más compleja, situación que se ha visto reflejada en nuestras comunidades. ¿Qué hacer frente a un hecho de violencia o agresividad?

Por Paula Avilés V.

Después de casi un año de vivir en “pandemia”, no queda duda de que el nivel de agresividad en la población se ha elevado. Si bien los estudios hechos hasta el momento, se centran en la violencia contra la mujer, la violencia intrafamiliar y la delincuencia, existe una violencia de la que poco se ha hablado, pero que se vive a diario: la que se registra en las calles, en el metro, la micro, en los estacionamientos y en todos aquellos espacios comunes en los que ante el más mínimo roce se disparan situaciones que van mucho más allá de un mal rato.

Como en Chile son más de 10 millones de personas las que viven en comunidad, obviamente que estos hechos se han presentado en edificios y condominios, algunos de los cuales han sido tan graves que han llegado a los tribunales de justicia.

Como la Agrupación Gremial de Administración de Condominios y Edificios de Chile (AGACECH AG), nos parece una situación preocupante y frente a la que hay que tomar medidas, dentro de lo que la ley y nuestras facultades nos permiten.

El confinamiento, la falta de libertad, el estrés causado por la falta de trabajo o por el exceso de él, los niños sin clases, la falta de espacio en algunos casos es hechos que objetivamente pueden elevar los niveles de irritabilidad de las personas.

En un reportaje de Emol, el académico de la Facultad de Psicología de la Universidad Católica Roberto González, dijo que: “hoy las personas están viviendo muchas emociones a raíz de la incertidumbre que produce la pandemia en el presente y las consecuencias futuras que dejará. Situaciones complejas en los trabajos, relaciones de pareja, la vida social y convivencia, son temas que pueden gatillar reacciones impensadas y automáticas en las personas”.

Frente a esta realidad, quienes trabajan en el sector servicios son quienes han podido detectar más cambios de conducta en quienes antes parecían ser personas comunes y corrientes.

NUEVA NORMA

Luis Vallejos, presidente de AGACECH AG (Asociación Gremial de Administración de Condominios y Edificios de Chile) ha tenido que enfrentar varias situaciones de agresividad.

El primer caso tuvo como protagonista a una residente que agredió verbalmente a un trabajador, acusándolo de no usar mascarilla.

“Toda la situación quedó grabada en las cámaras de seguridad, imágenes que después se unieron a la grabación que hizo el joven con su celular. Ahí queda clarísimo cuando ella lo amenaza, diciéndole ‘Te las vas a ver conmigo’. Como el agredido se sintió mal después del altercado fue al sicólogo, quien no sólo le dió licencia por 15 días, sino también la indicación de concurrir a un psiquiatra. Con estos antecedentes, la administración realizó una investigación, analizando los hechos demostrables y concretos, y el comité de administración (a petición del Administrador) tuvo que crear una norma nueva para que esta situación no se vuelva a repetir”, relata Vallejos.

Cabe recordar que la ley de Copropiedad permite que el comité de administración y el administrador o en conjunto pueden crear normas para un mejor funcionamiento de la comunidad, lo importante es que la norma tenga una multa que esté tipificada en reglamento.

El presidente de AGACECH AG, Asociación Gremial de Administración de Condominios y Edificios de Chile, es enfático en este caso: “la nueva norma dice que cualquier residente o copropietario que agreda, ningunee, denoste, insulte o golpee a un funcionario del edificio, al administrador o algún miembro del comité, será sancionado con 3 unidades de fomento, sin derecho a apelación si los hechos son demostrados. Además, dicha persona no podrá pertenecer al comité de administración por 3 años. Esto marca un hito porque los administradores generalmente no cursan multas por miedo, pero en este caso, puedo decir que como administrador de este edificio salí fortalecido y hoy día cuento con el respeto de las personas”.

DISPAROS CON BALINES

El viernes 5 de febrero recién pasado, se registró otro hecho violento. El problema con una arrendataria se venía arrastrando hace un tiempo, debido a que su hijo realizaba fiestas con ruidos molestos frecuentemente. Después de reclamos registrados de vecinos y de que Carabineros y la PDI fiscalizaran el hecho, el comité de administración decidió multar a los causantes con el pago de $189.000 pesos. Luego de esta decisión, la arrendataria apeló a la resolución, sin buenos resultados para ella porque se trataba de una conducta reiterativa. Sin embargo, ella sólo se limitó a pagar los gastos comunes que le correspondían dejando la multa pendiente.

“La señora –que tenía programado mudarse en un par de meses– de pronto decidió irse, sin previo aviso a la administración. En mi calidad de administrador del edificio, me comuniqué con el corredor de propiedades correspondiente, quien dio visto bueno para que la arrendataria se retirara, ya que según me dijo había sido un problema, durante todo el tiempo. Sólo en ese momento se permitió la entrada del camión de mudanzas”.

El problema mayor se suscitó después. Cuando estaba a punto de terminar la mudanza, el joven (hijo de la residente) echó a andar la alarma de incendios en el primer piso, generando caos en la comunidad y al salir, apuntó con una pistola a una trabajadora del edificio, y luego disparó nueve balines a una ventana.

“La persona que es apuntada con un arma no sabe si es de verdad o mentira y puede tener varias consecuencias: una que de un susto le de un infarto o bien que tenga un arma más grande y se defienda”, afirma Luis Vallejos y agrega: “Los comités deben tomar conciencia de que son ellos la última línea de defensa para estos temas. Si no toman las acciones necesarias, esto se puede desbandar, ya que las personas ven que frente a ciertas transgresiones no pasa nada. Y lo peor es que estos eventos son cada vez más graves”.

AGACECH AG (Asociación Gremial de Administración de Condominios y Edificios de Chile) es enfática en su postura frente a estos hechos:  “Existe la convicción de que un residente, ya sea propietario o arrendatario, no tiene derecho –bajo ningún punto de vista– a insultar, denostar y menos golpear a un administrador o trabajador cualquiera sea su rango. Al integrarse a una comunidad, las personas aceptan ciertas normas de convivencia, y se someten a la ley de copropiedad, si el reglamento dice que algo no se puede hacer, o que para hacer una determinada acción primero se debe consultar, así debe ser; de lo contrario, hay que aplicar sanciones. Donde termina su libertad comienza la de su vecino. En las comunidades no se puede hacer lo que uno quiera, sino lo que está permitido».

¿Qué hacer frente a un caso de agresividad? Protocolo sugerido

  1. Se entrevista a los involucrados por separado, en presencia del comité y el administrador.
  2. Un integrante del comité deberá ejercer como secretario(a) para levantar un acta con los testimonios.
  3. El comité y los declarantes podrán ver las pruebas existentes (imágenes y/o audios). No está permitido realizar respaldos de dichas pruebas, por ejemplo, video o audio.
  4. Una vez listos los testimonios, el comité se toma algunos días para emitir una resolución.
  5. Si alguno de los involucrados pertenece al comité se debe inhabilitar.
  6. Dependiendo del resultado de la resolución del comité, se cursarán las multas correspondientes y se inician acciones legales si es pertinente.

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